Luego
del encuentro de la cultura hispana y la andina, se estableció la escritura como medio de
transmisión y registro de información; además se inició un proceso de mestizaje
y sincretismo que dieron lugar
a la recreación de tradiciones y la invención de otras.3
El
aporte para esta recreación e invención de tradiciones fue tanto hispano como
andino; esto se evidencia en las crónicas del siglo XVI en donde se describen
personajes como el caso de Tunupa y Huiracocha con los apóstoles Tomás y
Bartolomé, describiéndolos como hombres blancos y barbados que impartieron
enseñanzas. Igualmente el imaginario europeo buscó, e incluso creyeron
encontrar, «el dorado» y el «país de las amazonas» en el nuevo mundo. En otros
casos, afirmaban que el Cuzco tenía el perfil de un león americano (puma), poniendo similitudes con algunas
ciudades del renacimiento europeo que tenían perfil aleonado.3 Más
recientemente, en el siglo XX, aparecen otros elementos de esta reinvención de
tradiciones, como son los casos de la bandera del imperio incaico y la
ceremonia cuzqueña del Inti Raymi.5 Cabe indicar que
todas estas re-invenciones, son parte de un proceso natural en todas las
culturas, pero para entender la historia incaica es necesario diferenciar
cuales son los aspectos sincréticos o inventados y cuales no lo son.

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