El
otro grupo lo formaba la mayoría de la población, miembros de los
pueblos aliados o sometidos, quienes se encargaban de realizar todos los
trabajos necesarios para el mantenimiento de sus propios
pueblos y familias y de la totalidad del imperio.
Entre
los incas, los nobles podían tener más de una esposa.
Vivían
en palacios con muchas habitaciones, adornadas con lujos, y patios centrales en
los que había fuentes para bañarse.
Muchas de estas fuentes disponían de agua fría y caliente
proveniente de los manantiales termales de las montañas. Los nobles de
distinguían, también, por la ropa fina que usaban, confeccionada en lana de
vicuña, tela que los demás tenían prohibido vestir.
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