Los ayllus y panacas tenían cantares
especiales mediante los cuales narraban su historia. Estos cantares se
ejecutaban en determinadas ceremonias frente al Inca. Estos relatos, a manera
de memoria colectiva, constituyen los primeros registros históricos recogidos
en las crónicas.3
Otro recurso
utilizado para registrar la historia fueron unos mantos y tablas que contenían
pinturas representando pasajes heroicos. Estos documentos fueron guardados en
un lugar denominado Poquen Cancha. Se sabe que el Virrey Toledo envió al rey Felipe II cuatro paños que
ilustraban la vida de los incas añadiendo con sus propias palabras que «los
indios pintores no tenían la curiosidad de los de allá»
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